¿Quién es Dios?
Hay un solo Dios.
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. (Deuteronomio 6:4)
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. (1 Timoteo 2:5)
Dios es el Creador de todas las cosas.
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Génesis 1:1)
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. (Isaías 40:26, 28)
El Dios vivo es SANTO.
Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo. (Levítico 11:44, 45)
ÉL está absolutamente apartado y separado de todo lo que es pecaminoso.
He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:1, 2)
Dios, en Su absoluta santidad y en Su inagotable misericordia, ha provisto un camino para que yo pueda ser salvo y para que pueda llegar al pleno conocimiento de la verdad.
Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. (Salmos 25:8)
¿Quién soy yo?
Soy un pecador.
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. (Salmos 51:5)
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. (Romanos 3:10)
Mi corazón es engañoso y perverso.
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9)
Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:21-23)
De modo que soy culpable ante el Juez justo de toda la tierra.
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. (Romanos 3:19)
Estoy bajo la ira y la condenación de un Dios santo.
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. (Romanos 1:18)
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:36)
¿Qué merezco?
Merezco la pena de muerte.
He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. (Ezequiel 18:4)
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)
Esto implica separación eterna de Dios y un lago del fuego.
Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. (2 Tesalonicenses 1:9)
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (Apocalipsis 21:8)
¿Qué es el Evangelio?
Por causa de Su maravilloso amor, Dios envió a Su amado Hijo al mundo.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. (1 Juan 4:9)
Jesucristo es Dios en persona. Es la imagen del Dios invisible.
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. (Colosenses 2:9)
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (Colosenses 1:15)
El Hijo de Dios se murió en mi lugar y pagó la pena para mis pecados.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. (Isaías 53:4-6)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)
Él también resucitó de los muertos como comprobación de que Dios el Padre estaba complacido y satisfecho de que la pena de muerte fue plenamente cancelada por Dios el Hijo.
A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. (Hechos 2:32)
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. (1 Corintios 15:3, 4)
El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (Romanos 4:25)
¿Qué debo hacer para ser salvo?
¿Qué es escrito en la Biblia?
El arrepentimiento es necesario.
Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. (Lucas 13:3)
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. (Hechos 17:30, 31)
En vista de quién es Cristo y lo que ÉL ha hecho en la cruz por mi, es responsabilidad mía creer en el Señor Jesucristo. Esto significa que yo debo venir a Cristo y recibirlo como mi personal Salvador y Señor.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. (Juan 6:37)
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12)
Soy salvo solamente por la gracia y la misericordia de Dios por medio de la fe.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8, 9)
Nada traigo en mis manos, sólo me aferro a Tu cruz.
¿Cómo puedo saber que soy salvo?
Tenemos la promesa de Dios.
Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. (1 Juan 2:25)
Porque Dios no puede mentir y porque Jesucristo siempre es fiel.
En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos. (Tito 1:2)
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. (Apocalipsis 19:11)
Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me averg:uenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2 Timoteo 1:12)
¿Cree en el Hijo?
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:11, 12)
Oración para recibir a Jesús como Salvador Personal:
“Padre Celestial, te pido que perdones todos mis pecados y faltas. Yo creo en tu Hijo, el Señor Jesucristo. Creo que Él murió en la cruz por mis pecados, que fue sepultado, y al tercer día resucitó de entre los muertos. En este momento, te pido que salves mi alma de la condenación. Entra en mi vida y haz de mí un(a) hijo(a) suyo(a) para la eternidad. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.”
¿Qué debo hacer ahora que soy salvo?
Ahora que soy un creyente en Cristo, es mi responsabilidad crecer y seguir creciendo en la gracia y en el conocimiento de mi Señor y Salvador Jesucristo.
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:18)
Ser bautizado en obediencia al mandamiento de Cristo (Mateo 28:19-20; Hechos 10:48; 2:38) y como un testimonio público de mi nueva vida en Cristo.
Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días. (Hechos 10:48)
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. (Hechos 2:41)
Estudie la Palabra de Dios cada día.
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4)
Pase tiempo juntos con Dios en la oración.
Orad sin cesar. (1 Tesalonicenses 5:17)
Asistir fielmente a una iglesia que cree y enseña la Biblia.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10:24, 25)
Se un fiel testigo, señalando claramente hacia Cristo con hechos y palabras.
Díganlo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo. (Salmos 107:2)
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17)



