El Tabernáculo: por dentro y fuera (Ex 39)

Éxodo 39:1-43

Moisés estaba a cargo de la construcción del tabernáculo. El Señor, el arquitecto, había proveído a Moisés con todos los detalles, incluyendo las vestimentas del sacerdocio.

La parte interior del tabernáculo era hermosa. Oro, plata, bronce y piedras preciosas se exhibían generosamente. Azul, purpura y escarlata eran los colores predominantes que se usaban por todo el interior de la tienda en el Lugar Santísimo y el Lugar Santo. Estos colores también se incluyeron en la confección de la ropa sacerdotal. Lino fino de color azul, purpura y escarlata eran solo usados por los ricos y la realeza. Los reyes usaban ropas purpuras. Jueces 8:26. Tiempo más tarde los hijos de Israel ataviaban con purpura y azul a los ídolos que ellos hacían. Jeremías 10:9.

La parte de afuera del tabernáculo era bastante aburrida y monótona. Las cortinas que rodeaban la estructura eran hechas de pelo de cabra lo que no es muy atractivo. La tienda estaba cubierta con piel de carneros teñidos en rojo y sobre esto había una cobertura de pieles de tejones. Un exterior poco atractivo marcaba la magnificencia dentro de la tienda de reunión.

El profeta Isaías escribió sobre Cristo “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en el, ni hermosura le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos”. Isaías 53:2-3. Cuando otros vieron a Cristo, su apariencia pudo haber parecido al exterior del tabernáculo… sin atractivo.

Después que el Señor fue azotado, los soldados romanos lo desvistieron y le pusieron una capa escarlata sobre él. Pusieron una corona de espinos en su cabeza y una caña en su mano derecha y hacían reverencia y decían en broma “¡Salve rey de los judíos!” véase Mateo 27:27-31. El parecía incluso menos atractivo en la cruz, una vista horrible para observar. El retrato de Isaías de él era verdad.

En la carta de Pablo a los efesios el trataba a los que eran cristianos como “en Cristo Jesús”. De adentro vemos las cosas desde una perspectiva diferente. La vida en el Señor Jesucristo es como vivir dentro del tabernáculo. En el tenemos redención por medio de su sangre. En el estamos sellados con el Espíritu Santo de promesa. En él nos sentamos en lugares celestiales, lejos de todo principado, poder y dominio. En el encontramos que nosotros somos construidos para que Dios habite en Espíritu. Dentro es hermoso.

Amante Padre, estuvimos una vez en la parte de afuera. Creemos en el Hijo, y encontramos que es amoroso. Que otros vean a Cristo en nosotros. Gracias por la belleza que encontramos en el. En el nombre de Jesús. Amén.

 

 

Translated by:

laura-del-regno

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