Éxodo 25:1-40
Jehová habló a Moisés diciendo, “Y harán un santuario para mí y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre el diseño del tabernáculo y el diseño de todos los utensilios, así lo haréis.” Éxodo 25:8-9.
Construyeron el tabernáculo de acuerdo con el plan de acción de Dios. El tabernáculo consistía de tres partes: un área general, y dos áreas restringidas, separadas por un velo. “y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo”. Éxodo 26:33. Una descripción breve del tabernáculo quedó registrada en Hebreo 9:2-5. No incluye el altar para quemar los sacrificios y el lavatorio que estaban localizados en la sala de afuera, el área general.
Se usa diferente terminología en referencia al tabernáculo. En Éxodo 25:8 es un “santuario”. Se lo llama comúnmente el “lugar de encuentro”. Esta expresión se usa casi 130 veces. Significa el lugar donde Dios se encontró con Moisés y su pueblo. En una ocasión es “la casa de Jehová”. Éxodo 23:19.
En éxodo 29:43 leemos, “Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria”. Lo más importante para recordar sobre el tabernáculo es esto: simboliza el lugar que Dios habita.
Casi quinientos años más tarde este santuario portátil fue reemplazado por el hermoso templo, que fue construido en Jerusalén por el rey Salomón. Otra vez, representaba la presencia de Dios entre su pueblo escogido.
En el Nuevo Testamento leemos, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:14. En este versículo el Verbo es el Señor Jesús. Se convirtió en carne, es decir, en ser humano. También dice que habitó entre nosotros. Ese verbo puede ser traducido como tabernáculo. Juan decía que en la persona de Cristo, Dios habitó entre ellos.
Jesús dijo, “el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amara y vendremos a él, y haremos morada con él” Juan 14:23. Cristo habita en nuestros corazones por fe. Efesios 3:17. El apóstol Pablo expresó este misterio en tres palabras: Cristo en vosotros. Colosenses 1:27. Una diferencia que define entre aquellos que están salvos y los perdidos es la llenura de la presencia de Dios. “El que tiene al Hijo tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 1Juan 5:12.
Dios de gloria, tu siempre eres bienvenido en nuestros hogares y en nuestros corazones. Santifícanos por tu Espíritu día a día, momento a momento. Que otros puedan ver a Jesús en nosotros. Oramos en su nombre. Amén.
Translated by:




