Éxodo 28:1-43
Después que Moisés recibió los 10 Mandamientos de parte del Señor, se le dijo que construyera un tabernáculo. Esto fue seguido por el establecimiento del sacerdocio levítico con la designación divina de Aarón como sumo sacerdote. El Señor le dijo a Moisés, “Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes, a Aarón y a Nabad, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura. Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote. Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordaba, la mitra y el cinturón. Hagan, pues las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.” Éxodo 28:1-4.
¿Cuál era el ministerio del sacerdote?
Primero, el recibía los diezmos. En Hebreos 7:5 leemos, “Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley…”
Segundo, el ofrecía sacrificios al Señor. “Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios…” Hebreos 8:3. Los sacerdotes levíticos en el Antiguo Testamento ofrecían sacrificios diariamente para hacer expiaciones por el alma. Véase Levítico 17:11.
Cuando el Señor le dio los 10 Mandamientos a Moisés, El sabía que nadie los obedecería. Los mandamientos nunca se dieron como una forma de salvación. “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley”. Gálatas 2:16. La ley se dio para revelar el pecado. Romanos 3:19-20. Lo siguiente al dar la ley, el Señor procedió a proveer una forma de perdón. La expiación se hizo, los pecados fueron cubiertos, por medio de derramar la sangre de becerros y cabras. “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. Hebreos 9:22.
Jesucristo es nuestro Sumo Sacerdote. “Y ciertamente todo sacerdote esta día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados, pero Cristo habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados se ha sentado a la diestra de Dios” Hebreos 10:11-12. Este Sumo Sacerdote “por lo cual también puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios” Hebreos 7:25. ¡Alaba al Señor!
Señor, gracias por la sangre y tu abundante gracia para con nosotros. Gracias por el Sumo Sacerdote, que entiende nuestras debilidades y pruebas. Ofrecemos el sacrificio de la alabanza. En el nombre de Jesús. Amén
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